Los medicos familiares son de gran ayuda para los pacientes y familias a la hora de hacer frente al bullying

Los Centros para el Control de Enfermedades calcula que, en el año pasado, un 20 por ciento de jóvenes han sido víctimas del acoso dentro de la escuela, y 16 por ciento han sido víctimas del acoso electrónico.

Leawood, Kansas, 9 de julio.  Cuando el médico familiar Michael Munger, MD, llega a una de sus consultorios no siempre sabe qué esperar. Ve a pacientes de diferentes lugares, de todas las edades y todos los géneros. Recientemente uno de sus pacientes tuvo un chequeo de rutina con él, un adolescente al que llamaremos Mitch, al que encontró hundido en una silla al lado de su madre. Él conoce a Mitch porque lo ha cuidado desde que era un niño pequeño y feliz,  sin preocupación alguna.

Algo sucedió recientemente y el estado de ánimo de Mitch cambió. Sus calificaciones comenzaron a caer, inventó excusas para no ir a la escuela, y ya no estaba interesado en jugar lacrosse. Mitch ya se sentía cohibido por sus zapatos talla 14, y ahora estaba siendo molestado a causa de su acné. De hecho, el acoso se puso tan malo que tenía miedo de reportarlo por temor a represalias.

La historia de Mitch es bastante común. La intimidación puede ocurrir en cualquier lugar y puede aparecer en muchas formas como un comportamiento agresivo no deseado que involucra un desequilibrio de poder real o percibido.

Los Centros para el Control de Enfermedades calcula que, en el año pasado, un 20 por ciento de jóvenes han sido víctimas del acoso dentro de la escuela, y 16 por ciento han sido víctimas del acoso electrónico. El acoso verbal y social es el más común, seguido por el acoso físico y el ciberacoso. El 70 por ciento de los jóvenes informaron que en sus escuelas hay alumnos que son objeto de intimidación.

Según expertos el acoso con frecuencia surge de la envidia hacia los crecientes romances de otros, o cuando las chicas menosprecian a otras chicas por su estatura, peso o tipo de cuerpo

“La experiencia de ser una víctima del acoso puede tener un efecto devastador y perdurar mucho tiempo en personas de cualquier edad, pero especialmente en los niños durante los años de formación”, dijo Munger, que tiene una consulta de medicina familiar en Overland Park, Kansas, y es el presidente de la Academia Estadounidense de Médicos Familiares. “Los padres y niños a veces no pueden resolver un problema por sí solos, y está bien pedir ayuda”.

Los médicos familiares pueden ayudar a las familias a identificar y abordar los efectos dañinos del acoso tales como la lesión física, la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño.

Kathleen Eubanks-Meng, DO, una doctora familiar en Lee’s Summit, Missouri, ha cuidado a estudiantes de secundaria con síntomas de depresión relacionados con el acoso en línea y en persona. Dijo que el acoso con frecuencia surge de la envidia hacia los crecientes romances de otros, o cuando las chicas menosprecian a otras chicas por su estatura, peso o tipo de cuerpo. Ha visto incluso casos donde los maestros han sido el origen del acoso o las propias víctimas del acoso.

“Ya sea insultar a una persona, difundir rumores o excluir a propósito a alguien, los niños pueden ser muy crueles sin entender el mal que están provocando”, dijo Eubanks-Meng. “Mi trabajo como médica familiar es abogar por mis pacientes. A veces, esto significa reunirse con la junta directiva escolar, coordinar sesiones de orientación, y desarrollar planes personalizados que incluyen sistemas de apoyo escolar y domiciliario”.

Munger y Eubanks-Meng coinciden en que un enfoque basado en equipos para frenar el acoso puede producir resultados positivos, pero subrayan la necesidad de buscar ayuda temprano y ser consistente. Al actuar de este modo, envía un mensaje al acosador que el comportamiento no es aceptable y no se tolerará.

Para obtener más información sobre cómo prevenir y enfrentar el acoso (bullying), visite familydoctor.org, y un kit de prensa en https://www.aafp.org/media-center/kits/bullying-media-kit.html.

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