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Encuesta de Dignity Health en AZ revela datos preocupantes sobre el abuso de opioides recetados entre adolescentes

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Según el reciente estudio dos tercios de los padres han observado como un problema el abuso de medicamentos recetados a adolescentes que contienen opioides. Un cuarto de los adolescentes admite haber utilizado opioides sin consentimiento medico

En 2016, 790 muertes en Arizona se atribuyeron directamente a los opiáceos, un aumento del 74 por ciento con respecto a 2012, según un informe de 2016 del Departamento de Servicios de Salud de Arizona. El informe predijo que para 2019 más de 1,000 personas en Arizona morirán anualmente por opiáceos

Phoenix, Arizona. Panorama Online/ Especial de salud, noviembre 2017.  En medio de una creciente crisis nacional por el abuso de drogas por prescripción medica, dos tercios de los padres de Arizona creen que el abuso de estos medicamentos recetados generalmente para el dolor, son un problema entre los jóvenes de 14 a 18 años.

El 40 por ciento se preocupa de que sus hijos usen los medicamentos, muchos de los cuales son opiáceos, recreativamente, estos resultados han sido arrojados por una  encuesta reciente de Dignity Health en Arizona.

Los padres tienen una razón real para estar preocupados ya que que según la encuesta el 25 por ciento de los adolescentes de Arizona a quienes se les recetaron analgésicos admiten que han usado opioides sin el consentimiento de un médico y el 18 por ciento estuvo de acuerdo en que estaba bien tomar más de la dosis prescrita en caso de sentir un dolor mayor de lo habitual.

“Estamos viendo frecuentemente adolescentes en nuestra sala de emergencia, que son adictos a los opioides, es una tragedia tanto para ellos como para sus padres”, dijo la Dra. Sandra Indermuhle, directora de los Servicios de Emergencia del Hospital Regional Dignity Health en Chandler. “Creo firmemente que una de las claves para prevenir estos casos es la comunicación. Los padres deben informar a sus hijos que este es un problema en la comunidad y que es muy peligroso “.

¥ Dos tercios de los padres de Arizona están de acuerdo en que el uso indebido / abuso de medicamentos recetados es un problema grave entre los adolescentes de 14 a 18 años

En 2016, 790 muertes en Arizona se atribuyeron directamente a los opiáceos, un aumento del 74 por ciento con respecto a 2012, según un informe de 2016 del Departamento de Servicios de Salud de Arizona. El informe predijo que para 2019 más de 1,000 personas en Arizona morirán anualmente por opiáceos.

Los expertos dicen que los opiáceos generalmente son seguros cuando se usan según las indicaciones medicas. Pero debido a que pueden producir euforia, pueden generar adicción.

A pesar de los riesgos que presentan los analgésicos fuertes, casi tres cuartas partes de los padres de Arizona dijeron que les permitirían a sus hijos adolescentes tomarlos cuando se relaciona con una cirugía, que es la razón principal por la que a los adolescentes se les recetan estos analgésicos (39 por ciento de las recetas para adolescentes es por esta causa).

A medida que la comprensión del público sobre el abuso de drogas con opiáceos va creciendo, dos tercios de los padres dicen que han hablado de ello con sus hijos, pero no es su preocupación más apremiante. Los padres han comentado que han hablado con sus hijos sobre otros temas como el acoso (85 por ciento), agresión sexual (84 por ciento) y consumo de marihuana (80 por ciento), según la encuesta.

Los expertos dicen que los opiáceos generalmente son seguros cuando se usan según las indicaciones medicas. Pero debido a que pueden producir euforia, pueden generar adicción

La mitad de los padres permitirían los analgésicos por lesiones deportivas y casi todos (44 por ciento) los autorizarían para el dolor agudo o a corto plazo. Esa actitud puede contribuir a un mayor riesgo de adicción a opiáceos entre los atletas que están en la secundaria.

Debido a que los atletas en  la escuela secundaria pueden experimentar lesiones, es más probable que se les receten opiáceos “, dijo el Dr. Javier Cárdenas, neurólogo deportivo y director del Centro de Conmoción Cerebral y Lesiones Cerebrales en Barrow Neurological Institute. “La presión para volver al juego puede llevar a un mayor uso de opioides recetados para controlar el dolor. Los atletas corren un mayor riesgo de participar en el uso recreativo de opiáceos debido a las tensiones físicas y emocionales de la competencia de alto nivel y las lesiones asociadas con ella “.

Barrow Neurological Institute, parte de Dignity Health St. Joseph’s Hospital y Medical Center, está desarrollando un programa de educación sobre opioides, similar al exitoso Brainbook de Barrow, que todos los estudiantes-atletas de secundaria de Arizona deben aprobar antes de participar en algún deporte. El programa de educación sobre opiáceos se está creando en colaboración con la Asociación Inter escolar de Arizona, el Departamento de Salud del Condado de Maricopa y el Departamento de Servicios de Salud de Arizona. Un piloto del programa está en marcha en el Distrito de Escuelas Secundarias de Tempe Union.

La Dra. Indermuhle y su equipo también están participando en la lucha contra la adicción a los opiáceos al asociarse con la Fuerza de Tarea de Tratamiento y Abuso de Sustancias de Chandler / Gilbert, (Chandler/Gilbert Substance Misuse and Treatment Task Force), para ayudar a educar a los miembros de la comunidad sobre los peligros de los trastornos por uso de sustancias y formas de prevenir adicciones. Como parte del equipo de trabajo, la Dra. Indermuhle está educando a su equipo médico para que preste mucha atención cuando prescriba medicamentos y ayude a guiar a los pacientes con dolor crónico a otros tipos de recursos.

“Uno de los puntos principales que intento dar a conocer a mis pacientes con dolor crónico es las alternativas que existen para aliviar un dolor fuerte”, comentó la Dra. Indermuhle. “Los medicamentos para el dolor no son la única respuesta para ayudar a estos pacientes”.

La encuesta realizada en línea se llevó a cabo del 14 al 31 de julio de 2017 y estuvo dirigida a adolescentes entre 14 y 18 años de edad y a padres de ese grupo de edad. Se tomaron muestras de 313 adolescentes, con un margen de error de más o menos 6.9 por ciento.

 

 

 

 

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